La Iglesia católica tiene razón

autor: Mirosław Rucki

A diferencia de la mayoría de los españoles, no tuve  la oportunidad de conocer el mensaje de la Iglesia católica en mi infancia. Mis padres eran declaradamente ateos y yo ni siquiera fui bautizado. Ahora soy católico por elección propia y estoy convencido de que la Iglesia tiene razón y me conduce a la salvación

Jesucristo ciertamente “no quiere que se pierda nadie, sino que todos lleguen a la conversión” (2 Pe 3, 9). Por ello a mí también me estuvo buscando durante mucho tiempo y sin desistir de su búsqueda, hasta que le permití encontrarme como una oveja perdida. Fue Él quien me encontró y quien me condujo a la Iglesia Católica.

No voy a negar que los primeros en presentarme a Cristo como Hijo de Dios y Salvador del mundo, fueron los protestantes. No obstante, por retomar las palabras que emplea Michael Coren en su libro Por qué los católicos tienen razón, yo veía “un problema interno en la actitud de los protestantes ante la fe. Si la Biblia es la última Palabra de Dios y la unica guía hacia la salvación y la vida eterna, ¿por qué se han formado decenas de miles de denominaciones protestantes que rivalizan entre sí?; ¿por qué son tantas las que se excluyen mutuamente? Todos los protestantes creen en la Biblia y la leen como buenos discípulos y seguidores de Cristo, pero unos presentan argumentos a favor del bautismo de los niños, mientras otros solo bautizan a adultos; unos ordenan a mujeres, otros no; unos aceptan el consumo de alcohol, otros no; unos creen que la Eucristía es Cuerpo de Cristo, otros sostienen que es Cuerpo de Cristo solo en parte; unos terceros prueban que es un símbolo de profundo significado y otros creen que no es más que un símbolo externo. Algunas Iglesias protestantes consideran que es correcta únicamente la traducción de la Biblia del siglo XVII; otras Iglesias afirman que aquellas se equivocan. Unas permiten el divorcio e incluso los llamados matrimonios de personas homosexuales, otras no. Y se podría continuar. En cambio, todas dicen que la Biblia es su guía infalible”.

Pero ¿es posible, en términos globales, que la Biblia sea la única guía de los creyentes? Michael Coren observa con razón que, en realidad, Jesús no dejó la Sagrada Escritura a los hombres. Yo hasta diría que, en este sentido, la Iglesia católica no es „el pueblo del Libro”, pues no fue un libro sagrado más la base de la existencia de la comunidad de los creyentes. Fue Cristo, muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra salvación, quien reunió en torno a Sí a la Iglesia, a la cual dio al Espíritu Santo y la Eucaristía. Tal fue exactamente el orden de los acontecimientos: Jesús hizo el sacrificio perfecto por nuestros pecados y lo hizo presente en la Eucaristía, celebrada en la comunidad de la Iglesia; a continuación, dio a la Iglesia al Espíritu Santo, para que enseñara y recordara la Verdad a los fieles (Jn 14, 26). Y solo después, pasados muchos años, bajo la inspiración del Espíritu Santo, la Iglesia escribió para su uso los libros sagrados del Nuevo Testamento. Por fuerza, el Nuevo Testamento describía solo algunos acontecimientos y asuntos que vivía la Iglesia, y no era un documento constitutivo de la comunidad.

Por lo tanto, es totalmente errónea la convicción de que tan solo guiándose por la Biblia uno pueda vivir según la enseñanza de Cristo. De acuerdo con ella, debemos vivir en la comunidad de la Iglesia fundada por Él, reunida en torno a la Eucaristía y dirigida por el Espíritu Santo, pues la Palabra de Dios no está meramente encerrada en el texto de los libros sagrados; es “viva y eficaz” (Heb 4, 12), ya que es Persona (Jn 1,1-14).

La comunidad de los creyentes fundada por Jesucristo se concentra en torno a los apóstoles y sus sucesores, entre los cuales Pedro ocupa un lugar privilegiado. Es esta la piedra sobre la que el Señor Jesús edifica su Iglesia (Mt 16,18); Iglesia que guarda y observa sus enseñanzas. Michael Coren explica muy acertadamente que ”la infalibilidad del papa no significa que cuando diga que va a llover, llueva; 
o  que el papa anuncie la victoria de un equipo deportivo y éste gane. Hablando en serio, no significa que los enunciados y las opiniones del papa, sus libros y artículos, discursos y sermones, sean sin fallo. Desde luego, son dignos de atención y de respeto pero no tienen por qué ser totalmente libres de error. La infalibilidad pontificia consiste en algo distinto. (…) La infalibilidad está referida a la enseñanza sobre cómo es el Señor. El Señor es Cristo que prometió: «Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo»; por tanto, no dejará nunca que su Iglesia incurra en un error fundamental. Esta es la enseñanza sobre el Espíritu Santo en la Iglesia Católica. (...) Además de ello, la  infalibilidad abarca también a los obispos que transmiten la verdadera doctrina”.

Se desprende de ello que la verdadera obediencia a Cristo nos exige reconocer la verdad sobre su Iglesia. “Cristo dio a Pedro y a sus sucesores espirituales las llaves de la Iglesia y prometió que, cuando él enseñara y dirigiera en tanto siervo (plenipotenciario) de Cristo en la Tierra, no cometería, no podría cometer errores. Que rechacemos a Cristo es asunto nuestro; pero si lo seguimos, deberíamos tomar sus palabras en serio; es lógico. Las personas que vivían en tiempos de San Pedro, hacían lo mismo” (M. Coren, Por qué los católicos tienen razón).

Ya en el siglo II, Ireneo de Lyon pronunció unas palabras muy radicales: “debemos rechazar aquellas comunidades que, por alguna razón, por complacencia o vanidad, por ceguera u opinión errónea, surgieron de otro modo que el apropiado y no pueden demostrar una sucesión episcopal semejante a la de la Iglesia mayor y más conocida, conocida de todos, establecida y creada en Roma por los dos apóstoles más famosos, Pedro y Pablo. Esta Iglesia tiene la tradición y la fe que nos llegaron después de que los apóstoles la enseñaran a las gentes”.

Descubrí esta verdad en mi vida y encontré a Cristo en la comunidad de la Iglesia católica. Por ello, valoro mucho y recomiendo a todos el libro de Michael Coren Por qué los católicos tienen razón. Gracias a él, uno entiende fácilmente que la Iglesia tiene razón y puede hacer una elección consciente.

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