Santa Rita, patrona de los casos matrimoniales difíciles e imposibles

autor: testimonio

Quiero hablarles de una santa italiana a la que quizás no conozcan: Santa Rita de Casia. Es precisamente a su intercesión a la que debo la salvación de mi matrimonio, de mi amor conyugal y la felicidad de mi familia; en un momento de mi vida en el cual ni yo misma veía ya ninguna luz al final del túnel.

Estoy casada desde hace 21 años, tengo cuatro hijos y un marido fiel y entregado. Yo también le había sido fiel, hasta que hace seis años conocí al esposo de una amiga mía y de repente me enamoré de él, siendo a la vez correspondida. Antes pensaba que esas historias no tenían que ver conmigo y que a mí jamás me pasaría algo así en la vida; sin embargo, el Señor me estaba poniendo a prueba... Me pasó exactamente lo mismo que dice la Biblia: «Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer! Hasta ahora, ustedes no tuvieron tentaciones que superen sus fuerzas humanas. Dios es fiel, y Él no permitirá que sean tentados más allá de sus fuerzas. Al contrario, en el momento de la tentación, les dará el medio de librarse de ella, y los ayudará a soportarla» 
(1 Cor 10,12-13).

 

Mi voluntad era seguir con mi marido y con mis hijos, pero mi corazón y mi mente estaban continuamente con aquel hombre. Yo estaba furiosa y, aunque no llegué a traicionar físicamente a mi marido, le estaba engañando espiritualmente. Yo estaba al mismo tiempo feliz y muy infeliz. Tenía grandes remordimientos de conciencia. Le estaba haciendo daño tanto a mi esposo como a mi amiga. Yo misma también sufría encontrándome con su marido.

 

A Santa Rita, esa mano derecha del Santo Padre Pío, que es mi santo preferido, la conozco desde hace ocho años. No obstante, sentía que no tenía que pedirle ayuda a él, sino a una mujer santa, precisamente a ella: esposa, madre de dos hijos, monja agustina, patrona de los casos imposibles y desesperados; porque yo no veía ninguna salida a mi situación. Como vemos, esto de enamorarse no siempre lleva a la felicidad...

 

Empecé, pues, a rezar para salir de esta difícil situación. Repetía sin cesar: «¡Santa Rita, sálvame!». Fui con toda mi familia a su santuario en Nowy Sącz (Polonia). Yo seguía rezando sin parar. Al cabo de medio año, “él” me confesó que «ya no le atraigo»… ¡Menudo éxito! Precisamente este había sido el primer objetivo de mis oraciones: salvar su matrimonio (él tiene dos hijos). ¡Había sido escuchada!

 

Mi alegría fue enorme. Pero la lucha por mi matrimonio seguía adelante. Tuvieron que transcurrir todavía tres años hasta que mis sentimientos apasionados y la nostalgia hacia el otro hombre me abandonaron definitivamente, y regresé con el espíritu y mi corazón con mi marido.

 

Esto se cumpliría finalmente el mismo año que fui de peregrinación en acción de gracias y para lucrar indulgencias ante las reliquias de Santa Rita en Nowy Sącz.

 

Sé, siento y estoy segura de que su intercesión y ayuda han dado como fruto algo que a mí me parecía imposible: me enamoré de nuevo de mi marido; lo echo de menos y quiero estar con él hasta el final de mi vida; no por obligación, sino porque mi corazón lo necesita. Me siento como si de nuevo hubiera vuelto a contraer matrimonio con mi esposo y otra vez, de forma consciente y alegre, lo hubiera elegido a él.

 

Así lo siento cada día, y también siento el apoyo y la mirada atenta de Santa Rita. Por su intercesión Dios me ha escuchado y resuelto mi problema: volvió el amor que ya no existía. Algo imposible desde el punto de vista humano se había hecho posible. Ella no falla: ¡convenceos de esto! Empezad a rezar por su intercesión, que ella os ayudará en todo aquello que esté conforme únicamente con la voluntad de Dios. Solamente se necesita paciencia, porque cada cual tiene que cambiar interiormente para que la gracia que estamos pidiendo, nos sea concedida. Yo tardé cuatro años en madurar… ¡¡¡Valió la pena esperar!!!

 

Hoy soy una mujer diferente: feliz y libre interiormente; y en señal de agradecimiento, ¡alabaré al Señor toda mi vida!

 

  Marianna

 

 

  Oración para pedir gracias en situaciones desesperadas por intercesión de santa Rita

 

  Oh Dios, por Tu amor y bondad permites a santa Rita que interceda por nosotros en las situaciones más difíciles de nuestra vida. Postrado ante Ti, que eres el mejor Padre, me encuentro en esta misma situación y junto a santa Rita Te pido que me concedas Tu gracia.

 

Oh santa Rita, que durante tu vida terrenal supiste lo que es el sufrimiento, la fatiga y el peso de las preocupaciones. Sabes cuán difícil resulta cargar a diario con la cruz de la responsabilidad, de la preocupación por los seres queridos, de la incomprensión y de la soledad. Por eso, santa Rita, suplica conmigo la fuerza para llevar mi cruz junto con Jesucristo. Y si esa es la voluntad de Dios, obtén para mí el favor que hoy te pido especialmente, para que dándote gracias y venerándote, junto a Ti alabe la misericordia infinita del Señor. Amén.

 

(El texto de esta oración está tomado del libro: Santa Rita, de M. Majdan; editorial PROMIC, Varsovia, 2008).

 

 

Animamos a todos aquellos que estén pasando por una crisis en su matrimonio a unirse al Movimiento de los Corazones Fieles (MCF).

 

Al MCF puede acudir cualquier persona que desee seguir siendo fiel al sacramento del Matrimonio, independientemente del tipo de problemas o dificultades por las que esté pasando, incluso sin importar que se haya llegado a cometer adulterio por parte de uno de los cónyuges. Resulta imprescindible tomar la firme decisión de mantenerse fiel en el matrimonio y fiel a la Iglesia, confesarse de los propios pecados en el sacramento de la reconciliación, recibir la Sagrada Comunión y abandonarse en Jesús con las palabras de la Oración de entrega del Movimiento de los Corazones Fieles:

 

  Señor Jesús, Te entrego nuestro matrimonio. Te doy gracias por habernos unido, por habernos obsequiado mutuamente el uno al otro, y por haber reforzado nuestra unión con el sacramento del Matrimonio. Sin embargo, en este momento nuestro matrimonio necesita sanación.

 

Te entrego, Señor, todo mi ser, mi memoria, mi inteligencia, mi alma y mi cuerpo. Te ruego que me enseñes a amar a mi esposa (esposo) y a mis hijos con el amor que de Ti procede. Jesucristo, concédenos a los dos un corazón puro como el Tuyo. Haz que permanezca fiel en mi difícil situación y otórgame la gracia para que pueda perdonar a mi esposa (esposo) todas las heridas y el daño que me ha hecho, para que no pierda la esperanza de una reconciliación (en caso de separación o divorcio).

 

Purifica mi mente para que persevere en la fidelidad y en el amor. Que me ayuden a lograrlo la oración diaria, el santo Rosario, la Coronilla de la Divina Misericordia, asistir a la Santa Misa y recibir con frecuencia la Sagrada Comunión. Me comprometo a recomenzar en el sacramento de la Penitencia después de cualquier pecado grave. Concédeme que me siga santificando constantemente con la gracia del sacramento del Matrimonio.

 

Señor Jesús, sé el único Señor de mi vida. Enséñame a lograr controlar mis estímulos sexuales y mis emociones, para que mi amor hacia mi esposa (esposo) sea duradero y fiel hasta la muerte. Purifica mi amor de todo egoísmo, de manera que siempre sea capaz de perdonar, no guarde rencor y sepa rezar con perseverancia.

 

Me comprometo a no comprar, ni leer, ni ver nunca revistas, programas o películas de contenido pornográfico, para salvaguardar la pureza de mi corazón. Te pido ayuda, Señor, para evitar todo aquello que me cause adicción, me esclavice y me incite al mal. María, Madre mía, guíame por los caminos de la fe hasta la única fuente de amor en nuestro matrimonio: hasta Jesús; para que siempre confíe y crea en Él. Amén.

 

 

Os rogamos que nos comuniquéis vuestra incorporación al MCF. De este modo, os mandaríamos una bendición especial e inscribiríamos vuestros nombres en el Libro de los Corazones Fieles. ¡Os tenemos presentes en nuestras oraciones!

 

  La Redacción

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