Hemos encontrado el Amor

autor: testimonio

El amor puro es lo que desea cada uno de nosotros. No aparece por sí solo. Hay que aprender el amor puro y hay que cuidarlo. Unicamente Jesús, que es el Amor, nos otorga el don del amor puro, solo si abrimos nuestros corazones y rechazamos todo pecado y mentira. Ya casi 9.000 personas se han confiado a Jesús en el Movimiento de los Corazones Puros para permitirle que cambie sus vidas. ¡Hemos encontrado un amor verdadero y puro! ¡Únete a nosotros!

Estos son fragmentos de cartas que nuestro Equipo de Redacción ha recibido:

Katarzyna

“Comprendí que tenía que ir contra corriente y que mi vida, sin un amor verdadero que es Jesucristo, no valdría nada. Hoy sé que Jesús me ama con un amor ilimitado y que satanás intenta alejarme de Dios; lo siento cuando me asedian las tentaciones. Soy consciente de que sin ayuda de Dios no voy a poder permanecer en la pureza de corazón y de que solo Dios me da su fuerza y me purifica en el sacramento de la penitencia y en la Eucaristía.

Gracias a los testimonios publicados en vuestra revista comprendí que la suerte del ser humano no depende de los astros ni de los horoscopos, sino del encuentro con Jesús, que nos ama infinitamente a cada uno de nosotros, a pesar de que somos pecadores. Hace un año me uní al MCP y le confié mi vida a la Virgen Santísima y a Jesús (...) cada día lucho conmigo misma, con las tentaciones, con mi débil carácter y le imploro a Jesús rezando que jamás vuelva a mis pecados y malas actuaciones”.

(...) Cada día rezo por la pureza de corazón también para todos los miembros del MCP, para que crezcan en la fe y para que “traten de ser un modelo para los que creen, en la conversación, en la conducta, en el amor, en la fe, en la pureza de vida”. (Tim 4, 12).

 

Un hermano en Cristo

“Llevo años luchando contra la masturbación. Reconocía ese pecado durante la confesión, pero el placer ligado a esa práctica era tan grande que seguía  hundiéndome aún más. A veces lograba permanecer en la pureza una o dos semanas. Hace dos años me di cuenta de la influencia destructora que esa adicción tenía sobre mis relaciones con el prójimo. A mi novia la trataba como si fuera un objeto. Tuve que romper con ella, ya que la herí demasiado, tanto a ella como a mí mismo, y eso a pesar de que esa amistad daba esperanzas para el futuro. No sabía amarla. Viendo lo mucho que estaba destruyendo mi propia vida, empecé a luchar contra el pecado. Sin embargo mi voluntad era demasiado débil. Dios me hizo consciente de que era adicto. Fue hace medio año que me enteré de la existencia del MCP. Entendí que no tenía que luchar yo solo contra mi debilidad sino que podía confiarla a Jesús, a la intercesión de los santos y a la oración del prójimo. Al principio no pensaba unirme al movimiento, pero a medida que pasaba el tiempo y seguía experimentando mi debilidad, llegué a barajar esa opción. Ahora, después de experimentar el amor de Dios durante el retiro del MCP, quiero confiarme a Jesús, a su Madre y a la intercesión de la beata Carolina. Confío que con su ayuda y gracias a vuestra oración me libraré de mi adicción y cambiaré mi forma de ver lo que es la sexualidad. Por eso me uno al Movimiento de los Corazones Puros y os pido que oréis por mí. A nadie le deseo experimentar lo que tuve que pasar y voy a rezar para que a vosotros no os pase jamás”.

Un árbol aislado corre el riesgo de partirse.

 

Michał

“En febrero del año pasado me uní al MCP. En el fondo lo hice para ser «mejor». Conocí el MCP gracias a ¡Amaos! y a mis adicciones. Con muchas gusto leía los testimonios de otra gente ya que experimentaba los mismos problemas y empecé a hacer uso de algunos consejos prácticos, tales como hacer un plan del día, levantarme temprano etc. Lo que quizás menos tenía en cuenta era mi relación con el Señor Jesús, sobre la cual la gente escribía muchas veces. Simplemente lo que más deseaba era desenredarme lo más rápido posible de mi pecado y de lo que me humillaba. Por supuesto, ese deseo mío era bueno, pero me faltaba lo que, según pienso ahora, es lo más importante. Al principio no quería para nada unirme al MCP. Pensaba que simplemente era prescindible. Máxime cuando en aquel momento seguía sin caer en la tentación desde hacía bastante tiempo y pensaba que el problema ya no era mío. Simplemente pensaba (y a veces sigo pensándolo) que era un individuo exepcional y que a mí no me hacía falta ninguna comunidad para poder guadar la castidad. Sin embargo después de algún tiempo empecé a caer de nuevo; y esa vez iba a terminar muy mal... No obstante, Dios permitió que lo evitara de algún modo. Después de esos últimos sucesos la conciencia me empujó a que hiciera lo mismo que otros, es decir, unirme al MCP. Después algo empezó a cambiar en mí. Comencé a acudir a Dios con mis problemas y al cabo de algún tiempo mis caídas empezaron ser cada vez menos frecuentes. Cada vez que aparecen las tentaciones, llamo a gritos a Dios y le digo que si no me ayuda, caeré; intento hacer todo lo que está en mi poder para no caer. Ahora estoy aprendiendo a confiarle a Dios cualquier cosa que quiera lograr, ya que solo Él sabe lo que es bueno para mí. Es difícil y tengo que seguir esforzándome todo el tiempo para seguir apostando por esa confianza. Muchas veces actúo a mi manera, lo cual en teoría me da cierta seguridad. Por otro lado tampoco se trata de echarle todas mis dificultades a Dios. Quiero intentar colaborar, ir junto a Él por la vida. También quería compartir un pensamiento que a menudo me acompaña cuando veo que mis motivos no son del todo sinceros... Que no hay que desanimarse, sino seguir haciendo lo que es bueno, a pesar de que el motivo no sea tan desinteresado como a mí me gustaría que sea. Si le pido a Dios, lo purificará”.

 

Barbara

“Un árbol aislado correel riesgo de partirse, por eso os escribo. Me he unido al Movimiento de los Corazones Puros”.

 

Katarzyna

“En la vida cotidiana siento el poder de la oración de otra gente. Sé que el vínculo espiritual tiene el mayor valor, por eso quiero unirme al Movimiento de los Corazones Puros. Prometo ayudar mediante la oración a las personas que luchen en su espíritu por seguir en la castidad antes de casarse. Por esa intención decido unirme interiormente con el Equipo de la Redacción de ¡Amaos! a las 3 de la tarde, rezando la Coronilla de la Divina Misericordia. Creo que solo Jesús puede liberar de la esclavitud de los pecados y solo Él restituirá la pureza del corazón y lo hará capaz de amar”.

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