El Movimiento de los Corazones Puros

autor: ks. Mieczysław Piotrowski TChr

En la pedagogía divina, el amor es siempre lo más importante. El placer sexual y los estados emocionales deben someterse a la ley del amor, es decir: al don total y desinteresado que uno hace de sí mismo para siempre.

En este contexto podemos ver lo terriblemente graves que son los pecados cometidos con pleno conocimiento y pleno consentimiento contra la castidad: las relaciones sexuales prematrimoniales y extramatrimoniales, el uso de anticonceptivos, todo acto consciente y voluntario que provoque placer sexual por la masturbación, el petting, el sexo oral, las relaciones homosexuales, mirar pornografía, etc. Estos actos quebrantan los mandamientos de Dios, porque suponen todo lo contrario a un don desinteresado de sí mismo: son un acto egoísta de centrarse en uno mismo, que conduce al hombre al infierno del egoísmo, causando en él adicción por las satisfacciones sexuales y esclavizándolo de la misma manera que las drogas o el alcohol. Constituyen un pecado mortal, porque aniquilan el don de un corazón puro y destruyen al hombre, arrastrándolo a un estado de muerte espiritual y de esclavitud por las fuerzas del mal.

 

Durante sus apariciones en Fátima, la Virgen María le dijo a la beata Jacinta que los pecados que se llevan más almas al infierno ―que existe y es un estado horrible de egoísmo absoluto―, son los pecados de la carne. No se trata, pues, de pecadillos sin importancia, sino de actos que matan el amor y conducen a una desgracia mayor, que es perder la vida eterna.

 

Recuerda que Cristo nos otorga el derecho de expresar nuestro amor mutuo, mediante las relaciones sexuales, solamente dentro del sacramento del Matrimonio. «Porque te amo, nunca me acostaré contigo antes de que nos casemos»: solamente esta actitud es la prueba fidedigna de que tu novio o tu novia te ama de verdad. Si alguien te propone tener sexo antes de la boda, es señal de un egoísmo vulgar. Solo los casados pueden llevar una vida sexual conforme a los designios de Dios. Así pues, resulta necesaria una preparación al sacramento del matrimonio que permita alcanzar el don de un corazón puro. Es un gran tesoro que se conquista trabajando duro sobre uno mismo, y solamente junto con Jesús.

 

Jesús desea tu felicidad. Quiere darle sentido a tu vida, llenar el vacío que sientes, ofrecerte la plenitud de vida. Hoy te invita a ponerte especialmente cerca de Él a través del Movimiento de los Corazones Puros. Independientemente de cómo haya sido tu pasado, puedes confiarte a Jesús. Puedes emprender la aventura más bella de tu vida: madurar para el amor. Jesús tiene el poder de levantarte sin cesar de tus caídas, de curar todas las heridas de tu corazón… ¡Y Él quiere hacerlo!, pero respeta tu libertad y espera tu «sí». Hoy puedes ofrecerle tu debilidad, tu falta de ímpetu y tu desánimo. Puedes confiarle tus sueños, ilusiones y esperanzas. Dale tu vida tal y como es, y deja que Jesús te cambie. No tengas miedo a rechazar todo aquello que no es más que un espejismo de la felicidad. Si lo deseas, Jesús te dará la alegría de vivir en plenitud.

 

No vas a estar solo/a en tu elección de Jesucristo para vivir el radicalismo del Evangelio. Ya hay miles de jóvenes que, como tú, han confiado su vida a Jesús, sumándose al Movimiento de los Corazones Puros. Han asumido el difícil reto de vivir cada día la pureza de corazón, pero este camino no lo están recorriendo solos: caminan con Jesús, quien resucitando ha vencido todo mal. ¡Tú también puedes descubrir la alegría de vivir con Jesús! Si quieres entregarle tu vida y adherirte al Movimiento de los Corazones Puros, confiésate con sinceridad de tus pecados en el sacramento de la Penitencia, recíbelo en la Sagrada Comunión y recita la siguiente Oración de consagración:

 

Te doy gracias, oh, Señor Jesús, porque me has amado con un amor sin límites, que me protege de todo mal, me levanta de mis mayores caídas y sana mis heridas más dolorosas. Te entrego mi memoria, mi entendimiento, mi voluntad, mi alma y mi cuerpo junto con mi sexualidad. Te prometo que no voy a mantener relaciones sexuales hasta que no contraiga el sacramento del Matrimonio. Me comprometo a no comprar, a no leer ni a ver revistas, programas o películas pornográficas. [Las chicas añaden: «Me comprometo a vestir con pudor y a no provocar en los demás de ninguna manera pensamientos o deseos impuros».]

 

Prometo unirme a diario Contigo en la oración y en la lectura de la Sagrada Escritura, en la Comunión frecuente y en la adoración al Santísimo Sacramento. Me comprometo a acudir regularmente al sacramento de la Penitencia, no caer en el desánimo y levantarme inmediatamente después de cada pecado. Señor Jesús, enséñame a mejorar mi comportamiento, a controlar mis impulsos sexuales y mis emociones. Te pido el valor para ir a contracorriente cada día, para que jamás consuma drogas y evite todo lo que me envicie, sobre todo el alcohol y el tabaco. Enséñame a comportarme de tal manera, que lo más importante en mi vida sea el amor.

 

Oh, María, Madre mía, guíame por el sendero de la fe hasta el manantial de amor, hasta Jesús. Por intercesión del beato Juan Pablo II, deseo entregarme plenamente a Ti: “¡Totus Tuus, María!”. Me consagro totalmente a Tu Corazón Inmaculado, todo lo que soy, cada paso que dé, cada instante de mi vida.

 

Beata Carolina, concédeme la gracia de un corazón puro. ¡Amén!

 

 

Por favor, manda a nuestra Redacción la información sobre tu adhesión al Movimiento, con tu nombre y apellidos, tu dirección postal, tu correo electrónico, tu fecha de nacimiento y la fecha en la que te has unido al MCP; para que podamos inscribirte en el Libro de los Corazones Puros y enviarte una bendición especial. Renueva cada día tu consagración. Invita a Jesús a tu vida, para que pueda actuar en ella y para que pueda transformarte. Y si caes, levántate y recomienza lo más rápido que puedas. Vuelve a Cristo, que te está esperando en el sacramento de la Penitencia, porque quiere mostrarte Su amor perdonando tus pecados.

 

No te olvides de hacer el esfuerzo de fijarte un plan de vida concreto, en el cual no falte lugar para la oración, el trabajo bien hecho y tu descanso. De este modo, evitarás malgastar tu tiempo, que no tiene precio y que es todo un don, no solamente para ti, sino también para los demás, porque «el tiempo es amor».

 

Si ya eres miembro del Movimiento de los Corazones Puros, Jesús te llama hoy a renovar tu consagración, a tener todavía más confianza, a estar aún más cerca de Él, a buscar más la santidad personal. Con la ayuda de Su gracia, emprende la tarea de mejorar tu vida espiritual: descubre la inagotable riqueza de la Comunión diaria y deja que Jesús cure las heridas de tu corazón en la confesión frecuente.

 

Cuando Le adores en el Santísimo Sacramento, déjale actuar en ti y a través de ti. Descubre la presencia de Dios en tu vida cotidiana y comparte Su amor con otros, ofreciendo un testimonio personal, pues has sido enviado/a para anunciar a los demás las palabras de vida que has recibido. El Señor Jesús te pide que des para eso tu testimonio personal, escribiéndolo y mandándolo a nuestra Redacción

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